Más allá de los colmillos de jaguar: las decenas de especies bolivianas que se trafican

De todos los países del mundo, sólo 17 son considerados “megadiversos”, es decir que contienen una gran proporción de la biodiversidad del planeta. Entre ellos está Bolivia, que tiene 3.000 especies de vertebrados (mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces), 20.000 de plantas y miles de invertebrados, incluidos una de las mayores variedades de mariposas del mundo.

Esa riqueza, sin embargo, convierte al país víctima del tráfico de animales. La venta ilegal de colmillos de jaguar es solo uno de los productos comerciados irregularmente. En el país también se trafican monos de varias especies, loros, parabas y otras aves, tortugas, lagartos e iguanas, armadillos, perezosos y víboras, entre muchas otras especies. Tampoco se salvan los invertebrados, como mariposas o escarabajos de varios tipos, según el estudio “Tráfico ilegal de vida silvestre”, editado por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua. Muchos de esos ejemplares llegan a países vecinos, pero otros cruzan mitad del mundo y van a parar a EEUU, Europa o Asia.

Según los decomisos efectuados por la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas (DGBAP), el número de especies traficadas, aunque sea en pequeña escala, es de 120.

Los animales vivos salen en buses o camiones a países del exterior, pero colmillos, plumas y otras partes se llevan en forros ocultos de maletas, en sobres del correo, en bolsillos disimulados de abrigos, etc.

El teniente coronel Walter Andrade, director departamental de la Policía Forestal y Medioambiente de La Paz (Profoma), dijo a Brújula Digital que éste es un problema de ramificaciones internacionales. Expresó que muchas especies de animales terminan fuera del país.

“Sabemos que es una red mundial, es por eso que pedimos ayuda a la población, no solo a nivel colectivo sino de manera individual, porque necesitamos que ellos denuncien estos hechos” dijo por su parte Teresa Pérez, directora general de Biodiversidad y Áreas Protegidas en una entrevista en ATB.

Pérez informó que en un operativo realizado el 3 y 4 de marzo en el municipio de Rurrenabaque, la gente se organizó para rechazar las acciones del organismo porque cree que se le está quitando sus fuentes de ingresos, por ejemplo personas que se dedican a la venta de artesanía que incluye partes de cuerpos de animales.

No solo es un problema internacional

Andrade dijo que el problema también se suscita dentro del país, en muchos casos, como el de la compra de tortugas de agua.

“Las personas compran a las petas (tortugas) por mascotismo. A la gente le gusta tenerlas cuando las tortugas están chiquititas y bonitas, pero cuando comienzan a crecer ya no les sirve, empiezan a oler y hay que cambiar el agua del recipiente cada día y por eso se deshacen de ellas”, agregó.

Las personas no toman en cuenta que las tortugas no pueden ser domesticadas y nunca son inofensivas, pese a su pequeño tamaño. Cuando miden 15 o 20 cm pueden incluso morder los dedos de sus dueños y causar heridas.

Recientemente fueron encontradas 39 tortugas que iban a ser vendidas en la ciudad de La Paz, lo que aproximadamente ocasionó que 1.950 de ellas murieran ya que se calcula que por una tortuga que llega al mercado negro, mueren unas 50.

En cuanto a las aves, se conoce que los loros y parabas son el grupo seriamente amenazado por esta red. Sus colores vistosos, su inteligencia y sus plumas para la confección de trajes típicos han puesto a estas al borde de la extinción.

“Las aves, especialmente las parabas, son llevadas a Argentina, Chile y Perú. En Argentina y Chile, una paraba está sobre los 3.000 dólares. También hemos empezado a decomisar los gallos de pelea, hay gallos de pelea que cuestan 7.000 dólares. Y es lo mismo en Tarija como en los pueblos de La Paz y en el Beni, saben que es prohibido, pero no les importa” agregó Andrade.

Jaguares y monos

Para Patricia Molina, directora general de Foro Boliviano sobre Medio Ambiente (Fobomade), el tráfico de colmillos de jaguar está vinculada con la presencia de ciudadanos chinos en el país. “Estamos vinculando la presencia de empresas chinas en Bolivia con esto del tráfico de jaguares, de colmillos y hasta sus cabezas. Esto es muy grave y lo que se ha denunciado es nada a la magnitud de lo que puede ser”.

En las últimas semanas se han requisado 185 colmillos, lo que quiere decir que solo en esa operación fueron muertos 46 jaguares bolivianos (cuatro colmillos por animal sacrificado). La Policía intervino un comercio de pollos ubicado en Santa Cruz y se incautó de los colmillos, además de cornamentas de venados y pieles. Fueron detenidos los ciudadanos de origen chino Li Ming y su pareja, Yin Lan, actualmente de nacionalidad boliviana.

Cada colmillo puede costar en Bolivia entre 100 y 200 dólares, pero el precio aumenta a 2.000 o más en China, donde son usados como amuletos.

Molina hizo hincapié en que se deben hacer mayores esfuerzos de concientización entre la población para luchar contra este problema.

De igual forma, y no solo en el oriente boliviano, sino también en otros territorios el que más sufre es el mono ya hace varios años.

En operativos sorpresa a domicilios particulares se encuentran a los monos, que son una especie muy cotizada gracias a su inteligencia por lo que el dueño cree que puede ser domesticado, como los perros, por ejemplo. Pero cuando crecen y se vuelven agresivos, ya que es su instinto, son muchas veces abandonados.

Lugares de caza y venta

El Ministerio de Medio Ambiente y Agua considera que las áreas más vulnerables dentro del territorio boliviano para el tráfico de especies son los municipios de Rurrenabaque, Santa Rosa del Yacuma y Reyes en el departamento del Beni. Otras áreas de riesgo son ciertos municipios de Santa Cruz, Ixiamas en el norte de La Paz, Chapare y Yungas.

En cuanto a los lugares de venta de pieles, plumas, colmillos, tortugas, etc., por muchos años se realizó en ferias, entradas folclóricas, mercados, áreas protegidas y hasta terminales de buses y aeropuertos.

“Antes la feria de El Alto era uno de los peores lugares, vendían dientes, pieles, tortugas, plumas, escarabajos, etc., como si fuera pan, pero hoy en día ya no. Ahora se usan sistemas más disimulados”, dio a conocer POFOMA.

Acciones futuras

A partir de estos hechos que demandaron la atención nacional e internacional, instituciones que han estado trabajando en contra de la red de tráfico de vida silvestre desde hace años están redoblando sus esfuerzos para poder controlar estos actos ilegales en el país sobre áreas protegidas por el estado boliviano.

En cuanto a la Dirección general de Biodiversidad y Áreas Protegidas, Pérez informó que desde el 2013 hasta el 2015 se han dedicado a sensibilizar a la población sobre la ilegalidad de estos hechos y que a partir de ahora las acciones serán realmente duras sobre las personas que condenan y amenazan la vida y hábitat de estos animales. Esas acciones deben seguir.

Redacción: 60segundos

Fuente: noticiasfides