Beyoncé, contenta con sus kilos de más: “Mis brazos, pechos y muslos están más gordos, pero me siento más sexy”

Beyoncé se ha sincerado en una entrevista que publica la edición estadounidense de Vogue en la que confiesa los problemas de autoestima que sufrió tras ser madre.

Cuando nació su primera hija, Blue Ivy, en 2012 se presionó mucho para recuperar su figura. “Me presioné para perder en tres meses todo el peso que había cogido en el embarazo y programé una pequeña gira para asegurarme de que lo haría. Echando la vista hacia atrás, aquello fue una locura”, explica en la revista. 

Sin embargo, la cantante aprendió a amar su cuerpo y a “tomarse las cosas de manera diferente” después de las complicaciones que sufrió en 2017 durante el parto de sus gemelos Rumi y Sir. Beyoncé llegó al hospital pesando casi 100 kilos y estaba inflamada con toxemia tras permanecer en reposo más de un mes. “Mi salud y la de mis bebés estaba en peligro, así que me hicieron una cesárea de urgencia. Pasamos muchas semanas en UCI”, recuerda.

El rapero Jay-Z estuvo con ella en todo momento. “Cuando surgieron los problemas, mi marido era un soldado en la sala de partos”, relata la artista. Hasta ahora, Bey nunca había hablado de este episodio de su vida:”Estaba en modo supervivencia y no lo entendí todo hasta meses después.

Después de la cesárea, mi abdómen era diferente porque la cirugía había sido mayor. Necesitaba tiempo para sanar y recuperarme”. Más ‘curvy’ y más feliz En las semanas y meses posteriores al nacimiento de los gemelos, Beyoncé solo alteró su alimentación antes de acudir al festival de música californiana Coachella, a principios de este año. “Durante mi recuperación, me mimé y me di autoestima, aceptando ser más curvilinea”.

Cuando comenzó a prepararse para Coachella, la diva del pop se volvió vegana temporalmente, dejó el café, el alcohol y todas las bebidas de frutas. “Tuve paciencia conmigo mismo y disfruté de mis curvas. Mis hijos y mi marido también lo hicieron”, añade. Ahora, la cantante asegura estar “más contenta con su cuerpo” porque le parece “más real”.

A día de hoy, “mis brazos, pechos y muslos están más gordos”, comenta y hace hincapié en que tiene “una tripa de mami” y que “no tiene prisa” por “deshacese de ella”. Eso sí, cuando tenga ganas de ponerse en forma lo hará a conciencia. “Cuando quiera tener abdominales entrenaré hasta que lo consiga, pero en ese momento estoy contenta con mi pequeño FUPA (jerga que se utiliza para referirse a la zona abdóminal con grasa).”

“Miro a la mujer que era con 20 años y veo a una joven crecer en confianza pero con la intención de complacer a todos los que la rodeaban. Ahora, me siento mucho más bella, más sexy e interesante. Y eso es mucho más poderoso”, concluye.

Redacción: 60Segundos 

Fuente: 20minutos.es